Cuestión de enfoques ó mi volubilidad

 

Copyrighted by JULIE LOEN

A manera de hacer tiempo durante el trabajo escribo estas líneas; es una noche que se avecina larga porque no hay mucho que hacer en la office (con perdón del anglicismo), no hay suficientes llamadas como para mantenerme despierto y ya el cansancio acumulado de 8 meses de ser vampiro comienza a afectarme mental y físicamente, veo como mi tono quejoso va aumentando en cada post escrito aquí y razono que de esta manera todo tendría un lado negro o nefasto, todo, incluso el simple holgazanear tomaría tintes de remordimiento si lo veo desde el ángulo malo ¡ja ja ja! Y así, como a cualquier actividad, lugar u objeto puede encontrársele su lado nefasto o negativo o ya de perdida molesto, así también puede cualquier persona sea quien sea incluso uno mismo volverse fastidioso con todo y sus virtudes (incluso cada virtud puede verse reducida rápidamente)

 

 Recuerdo cuando por primera vez me topé con Oslo, capital noruega; me pareció triste, fría, gris y hasta fea, con un dejo de angustia palpable en la tarde lluviosa en la que llegué; venía en tren desde Estocolmo en Suecia que nada tenía que ver con aquella imagen de Oslo (a la cual había idealizado excesivamente). Estocolmo es preciosa, quizás la más bella de las capitales escandinavas, sin temor a equivocarme también es una ciudad cosmopolita que mezcla perfectamente a lo que estamos acostumbrados acá en América y lo más clásico del estilo escandinavo europeo (puntas de iglesias de bronce oxidado con su característico color verde) muchos canales, puentes, el centro de la vieja ciudad Gamla Stan llena de restaurantes e historia, el metro, los autobuses y muchísimos autos suecos de renombre, bares y vida nocturna mucho más prolífica y además mucha gente en las calles. Su aeropuerto principal, situado en pleno bosque y como a cuarenta minutos de la ciudad en auto se llama Arlanda y en contraste con el de Oslo, es un aeropuerto pequeño y muy básico (aunque también en esta línea y para mi sorpresa lo fue Barajas, el de Madrid, que bien parece la Terminal Central de Autobuses del Sur de Tasqueña). Viniendo de esa imagen escandinava y después de un viaje entre bosques en tren ver Oslo tan “deprimida” me pareció muy triste pues yo esperaba “otra cosa” pero a eso iba, las imágenes mentales y las percepciones juegan un papel muy importante en como uno ve algo o a alguien. Para mi segunda visita a la capital noruega todo cambió, para empezar porque llegué en verano y hacía demasiado calor, la gente abarrotaba la calle Kart Johann que es la calle principal de la ciudad, las esporas surcaban el cielo dando un aspecto extraordinario y se sentía mucha felicidad al contemplar la ciudad, conocí otro aspecto de Oslo y en esa ocasión, como no esperaba nada de antemano, nada me defraudó. Creo que pasa lo mismo al apreciar cualquier cosa, lo mejor es llevarnos las sensaciones del momento y nada más, si se pretende estar en la onda “disfrutar de todo lo bueno que la vida pueda ofrecernos” que si bien es una frase hecha no deja de ser válida; pero ¿Qué con los que después de un rato le vemos lo malo a todo? La respuesta parece sencilla, simplemente lo cambiamos y así sucesivamente; a pesar de las quejas del vecino, amigos, familiares, novias, etc… en este mundo abierto podemos hacer grandes cambios incluso –y eso no me pasa aún— de nombre ¡ja ja ja! ¿Qué si un buen día amanezco convencido de no querer llamarme más como me llamo? Sobretodo yo, que tuve la fortuna de elegir mi propio nombre desde niño. 

Pero en fin, todo es cuestión de enfoques y estos van siempre en función del carácter del individuo; hay quienes aguantan la mitad de sus vidas en un mismo trabajo, con una misma persona, se llenan de hijos, buscan “estabilidad” cuando en realidad el humano es inestable por naturaleza. Y es que, con tantos mitos sociales la gente está bajo amenaza; o encuentran estabilidad o están fuera de los cánones sociales y bla, bla bla… habladuría. El punto es que en lo personal, no he limitado mis cambios a pesar de ser tachado de voluble, y no le veo lo malo a ello, en absoluto; quien quiera hablarme así como soy me hablará y quien no pues no lo hará, sencillo, y con cualquiera de las dos cosas nada sucederá pues ni yo soy importante ni ellos.

Pero bueno, ¿porqué salió todo esto? Mis escritos ahora andan medio nefastitos para algunos, viéndole lo negativo aún a mis propias actividades; pero de pronto podrían cambiar a lo contrario, es cuestión de enfoques porque, así como todo tiene un lado fastidioso también casi todo tiene un lado placentero y el discursito se anula a sí mismo. Más, hay cosas que de plano nunca tragaremos o compraremos eso sí no es negociable.

1 Respuesta a “Cuestión de enfoques ó mi volubilidad”


  1. 1 elisa rugo Marzo 27, 2008 a las 8:20 am

    el constante cambio no desequilibra hace crecer a las personas y las visiones de éstas
    un saludo desde el sur de la ciudad

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